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Transformación Digital, Educación y Talento

Transformación Digital, Educación y Talento

 

 

La economía digital ya no es un anuncio, es un hecho, es el nuevo orden que ha obligado a empresas, gobiernos y personas a replantearse la manera en que se hacen negocios y se interactúa, ya que todo gira en torno a la tecnología digital. Es impresionante observar como la velocidad de los cambios es tan vertiginosa, que ya no hablamos de generaciones, como solíamos hacer en el siglo XX. Con sólo pensar que hace dos años no existían empresas que hoy marcan el ritmo como Rappi y Cornershop, se puede tener una idea de que vamos muy rápido. Anoche conversaba con mi madre acerca de la manera en que se hacen las cosas hoy día, de la enseñanza en los colegios y de la necesidad de que nos adaptemos a estos cambios, al cabo de un rato me di cuenta que ha habido tantas disrupciones en los últimos años, que es imposible que una persona de 80 años pueda seguir el ritmo.

De la misma manera, el sistema educacional en muchos países no logra adaptarse a los cambios en el entorno, pretenden que usando los mismos métodos y técnicas pueden educar a niños que nacieron digitales. Los niños y jóvenes, que se encuentran sobre–estimulados con un bombardeo de información, que son capaces de manejar sus preferencias a la hora de consumir contenidos y que no se imaginan un mundo sin internet, se aburren en las salas de clases y no prestan atención.

La economía digital requiere de un combustible muy escaso: El Talento. Empresas de todo el mundo están en permanente búsqueda de capital humano con los conocimientos necesarios para atender las exigencias de sus negocios digitales y simplemente no lo encuentran. El abismo entre el talento que se gradúa de las instituciones educacionales y el talento que necesita la economía digital es inmenso y se convierte en una brecha insalvable para las empresas y países que lo necesitan.

De acuerdo con un análisis realizado por Endeavor y Google en Argentina, Chile, Colombia, México y Perú sobre las habilidades del futuro, las más solicitadas durante 2018 fueron: dominio de idiomas; habilidades tecnológicas y de programación; creatividad, originalidad e iniciativa; así como pensamiento analítico e innovador. Estamos lejos de contar con una fuerza de trabajo con esas habilidades.

Entonces el tema se empieza a poner más complejo cuando pensamos en nuestras empresas. Debemos competir con jugadores globales, pues en la economía digital no hay fronteras, pero no tenemos el talento para hacerlo. Como empresario, he invertido mucho en capacitar a las personas para poder competir en igualdad de condiciones, sin importar que la fuerza laboral es cada vez más cambiante y que se corre el riesgo enorme de perder esa inversión en cualquier momento.

Tenemos que jugar el partido con los jugadores que tenemos, mientras esperamos que las políticas cambien y que los políticos entiendan lo que se necesita en este mundo (¿podrán hacerlo?). El emprendimiento en Chile es potente, creativo y gana cada vez más espacio. No nos demos por vencidos, sigamos trabajando y generando valor, para eso somos empresarios y emprendedores!